No
me gusta enamorarme, porque cada vez que me enamoro me hago presa de mis
sentimientos.
Cada
vez que me enamoro mi condena es extrañarte, mis sueños son verte, mi sustento
son mis lagrimas. Son mas los momentos de angustia que la felicidad, pero es
tan elevado el vicio que no puedo dejarte. Es peor que cualquier droga.
En
mi cabeza no cabe ningún dato que no tenga que ver contigo, y mi vida queda en
un segundo plano luego de la tuya.
Me
convierto en una estupida que todo lo toma a lo sentimental. Y me empalago con
mis propios pensamientos, no dejo de sonreír y llorar.
Parece
que me olvido de todos los problemas que no tengan que ver con vos, pero sin embargo
cuando me pasa algo relacionado con nosotros, por mínimo que sea lo siento como
la muerte mas dolorosa.
Si
tu me ignoras mi mundo no tiene sentido. Vivo con la exageración como mi mejor
amiga, y se que me amas, pero a veces lo dudo y esa duda me apuñala la
tranquilidad.
Enamorarse
es un castigo por ser tan estupidos. Y yo caí en el juego del dolor.

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