lunes, 10 de marzo de 2014

Frustracion

      Cierro los ojos me siento encerrada...cuatro paredes infinitas que se van comiendo el espacio que las separa, me roban espacio y aire y el sentido. Me imagino en posición fetal, sin poder hacer nada, con miedo llena de inseguridad. Como si todos esperaran algún error para echarse sobre mi como fieras, sedientas de un "te lo dije"...
    Devastada, cansada, frustrada...
     Distraída, todo lo que hacia bien ahora me parece lo mas complicado. No me acuerdo quien era, no se quien soy. Siento que me pierdo a mi misma, una fuerza encerrada en mi cabeza que me ciega que me agota. ¿Porque me pasa esto? ¿Cuando empece a cambiar? ¿cuando me empezó a molestar tanto lo que antes ni percibía?
     Necesito dejar de pensar, eso es lo que me cansa tanto lo que me agota así. Ver mi panorama todo el tiempo como una partida de ajedrez tratando de ver a futuro. Cuando perdí esa espontaneidad de la juventud? cuando es que me empezó a afectar tanto el entorno?.
     El sobre esfuerzo me esta destruyendo, me siento distinta, el desgano me gana, siento que no llego a cumplir mi potencial y no dejo de defraudarme a mi misma. Me arrepiento todo el tiempo de lo que digo y hago, cuando antes era tan segura. Esta no soy yo, no me siento completa. No quiero seguir perdiendo mi esencia pero no se donde buscar el resto. No se donde esta el camino que me lleva hacia adelante. Tanta oscuridad. 
     Quisiera descansar lejos de todo, aislarme dejar de sentirme claustrofobica hasta en el mas grande de los parques. Dejar de sentir esa angustia de insatisfacción que me quema lentamente el corazón, las ilusiones y las ganas. Que mas quiero, si teniendo todo lo que alguna vez busque no me basta, ¿que me pasa?
    Rodeada de gente y tan sola, me suena absurdo. En que momento me volví tan dependiente no lo se. Sera parte del amor. No lo critico pero me esta volviendo loca este trance emocional que no se acaba nunca. No soporto esta frustración inexplicable este miedo interno, esa estúpida sensación de que me va a salir mal todo lo que desee, todo lo que intente. Esas ganas inmensas de hacer boludeces. Me siento tan mal, tan irracional. 
     No se en que pensar, no se que hacer para volver a mi misma. Es desesperante. Me quiero escapar de la rutina. Pero siento que no hay descanso que me descanse las ideas el estrés. Me ahogo en un baso de agua, me asfixio a cielo abierto.
    Es un tira y afloje, entre medio de un ángel y un demonio constante que me contradicen las opiniones. Busco concejos, ¿para que? si realmente no estoy dispuesta a escucharlos, si lo único que quiero es tirarme a la cama y llorar, dormir, sufrir en silencio. Un sufrimiento injustificado, que no tiene un nacimiento concreto. Creo que me estoy enloqueciendo. Me siento bipolar, como si de un momento a otro pudiera ser indestructible como el titanio y de pronto me convirtiera en un pétalo de una flor, dócil y débil.
    Voy a volver a cerrar los ojos, le voy a echar la culpa al cambio repentino de situaciones sentimentales de mi vida. Como si eso fuera a calmarme. Me voy a imaginar escapando a algún lugar lleno de paz y quizás con el desahogo de estas palabras vuelva a encontrar mi ansiada y perdida estabilidad, que me llene de calma...de ganas de seguir el progreso, de llegar a esas nuevas metas por inalcanzables que parezcan... 


jueves, 6 de marzo de 2014

Nuestra historia de dos. primera parte

Ella recién llegaba al paraíso…Él ya casi se tenía que volver a la realidad.
Pero cuando todo es causa del destino, es seguro que va a pasar. Y sus destinos se tenían que cruzar en determinado momento y lugar…
Ella buscaba divertirse, con sus amigas se encontró, la convencieron de esa noche ir a su habitación. Allí empieza una historia, que nadie esperaba que sea de amor.
Se dice que cuando ella entro él fijo la miró, ella un poco mas disimulada con algún pretexto se le acerco. La charla nunca fue escasa, él la sabia llevar…la dejaba que hablara mucho así  más la podía mirar. Así entre copas y copas la noche avanzo. Llego el momento de la despedida, la previa termino. Ella se fue con sus amigas, él con sus amigos se quedo. Pero esa misma noche guardaba más promesas, y mucha más pasión.
La segunda vez que ataco el destino, muy desprevenidos no los agarro, ella iba caminando y bailando lo encontró. A él no le gustaba perder el tiempo, así que se le acerco, esta vez dejo mucho más claro cuál era su intención. Cuando más cerca lo tenía ella no aguanto y sonrió, él le respondió con un beso el cual ella siguió.
Ella de sus amigas se olvido, él hizo lo mismo. No les importaba nada se tenían a ellos dos. Se volvieron al hotel, cuando la noche término apareció un nuevo día, que los separo. El quedo en llamarla, a la tarde lo cumplió...ella lo dudo  un poco pero al final respondió. Parecía que por las noches despertaban la pasión. Ella usaba un vestido bien corto y lleno de color que él de punta a punta con sus ojos recorrió.
Sabían que era el ultimo día que se iban a ver, el se volvía a Buenos Aires ella se quedaba en Bariloche. Llego la despedida, ella casi huyo, nunca fue buena despidiéndose…se quería escapar. El se quedo sorprendido, sentía que la iba a volver a ver aunque no decía nada pensando que era una locura.
Cuando ella volvió a Rosario, seguía pensando en él. No entendía porque el recuerdo la tenía tan atrapada. Era una noche de fines de Julio cuando él la contacto y ella muy contenta sin perder el tiempo le hablo. Descubrieron que ambos no se habían olvidado, ella pensaba en él con el más grato recuerdo  mientras que por su parte él no podía olvidar su perfume embriagador.
Desde ese día no dejaron de hablar, se conocieron mucho más  y se empezaron a extrañar. Era necesario todo el día mensajear así se acortaba la distancia que los lograba separar.
 Él la hacía feliz, ella buscaba una nueva vida. Hasta que un te amo a él se le escapo, aunque les daba mucho miedo la distancia para una relación se terminaron poniendo de acuerdo y a Rosario en Octubre él viajó.
Después de una espera casi infinita- la primera de todas- llego ese el 11 de octubre, cuando se cumplían 3 meses desde aquel primer día. Ella lo esperaba muy nerviosa en la terminal, un poco histérica pero lo quería ver llegar. Él estaba muy ansioso, se quería bajar del colectivo, la quería abrasar. Cuando al fin llego el momento ella corrió a su encuentro, se metió entre sus brazos y se conectaron con un tierno beso.
Ese beso marco muchas cosas tanto para ella como para él, dejaba de ser una posibilidad y se iba encaminando…no sabían bien que eran pero sabían que sentían. Él no la quería de amiga ni ella de amigo a él.
En la mañana del 12 salieron a caminar, con el rio de fondo y el viento rosando sus caras se sentaron abrasados y se pusieron a hablar. Cada vez iba más en serio. Él le confesó que estaba enamorado y ella le correspondió. No tenían un titulo estable pero ya existía una relación. Fue un día inolvidable para ella y para él. El mirarse y sonreírse era puro placer.
Él le quería decir algo y buscaba las palabras…ella con ansias lo esperaba, sentía mucha seguridad. Se acostaron abrasados, mirándose muy de cerca, respirando el mismo aire. Él empezó a hablar muy nervioso como era de esperar. Ella lo cortaba con sus besos, no lo quería dejar hablar. Al final todo paso, él le hablo con el corazón, asumía que iba a ser difícil pero era más fuerte su amor. Le propuso ser su novia y ella contesto “si quiero” rápidamente casi al borde de las lágrimas por la emoción. Y desde ese día los une el amor.
Lo más duro fue el último día cuando él se tenía que ir. Parecía que la magia no era suficiente, la realidad de la distancia era una pesadilla. Solo los consolaba la promesa de un rencuentro pronto. Esa última noche lloraron los dos juntos se les acababa el tiempo, se les derrumbaba su mundo.
La segunda despedida ella actuó mejor, no huyo corriendo por ningún ascensor. Pero se quedo muy triste cuando vio partir ese colectivo que se llevaba en él a una persona que ahora era más que un amigo. Ella se tuvo que morder el labio para no llorar, por su parte él muy triste con su carita no lo podía disimular.
Desde entonces no se dejaron de extrañar cada día la espera dolía un poco más. Finalmente él la sorprendió diciendo que volvería a ir para la fecha de su graduación. De nuevo comenzó la cuenta regresiva, la espera se hacía más llevadera si se tenía una promesa de reencuentro. No se conformaban con verse solo unos días, y buscaron todas las formas posibles para pasar más tiempo juntos. Era la segunda vez que él venía, a ella le tocaba ir, y se moría de ganas de hacerlo. Movió cielo y tierra hasta que llego a su meta, convenció a su familia para que la apoyaran. Cuando ella le conto él se puso muy feliz, por su lados ella sentía nervios pero estaba segura de querer ir.
El primero de diciembre el volvió a bajar de ese colectivo, ella sintió en su interior una revolución de emociones, cada vez que lo veía le volvía el alma al cuerpo se sentía más que un alivio. Él reflejaba sus emociones en una amplia sonrisa, no dejaba de mirarla y todo el tiempo la quería besar. Estaban tan felices juntos no pensaban en nada más.
Después de unos lindos días juntos, la gran noche de ella llego. Todo el día lo tuvo a su pobre novio de acá para allá en una eterna preparación, de peluquería a maquilladora hasta que la noche llego. El la miraba muy paciente le gustaba mucho verla feliz. Cuando ella se fue a su ultimo retoque de él se separo. Para cuando volvieron a estar juntos ella ya estaba lista. Cuando él la vio un poco perplejo se quedo, la miraba todo el tiempo más que lo normal aunque mucho no la podía tocar. Ella parecía una princesa, muy feliz con su príncipe…vestidos de azul destellando brillo y pura felicidad. Su noche fue muy mágica él la hacía mucho mejor.
Llego la mañana del 6, valijas preparadas. Partían los dos. Ella estaba más nerviosa que nunca, lo llenaba de preguntas. Él le respondía muy paciente y lleno de felicidad, todavía no podía creer que se la llevaba. Una vez parados en la terminal, con un pie arriba del colectivo ya no había vuelta atrás.
Cuando llegaron el papa de él los recibió. Ella había dejado de hablar, solo respondía preguntas, la vergüenza podía más, mientras que él actuaba con pura naturalidad. De todas formas a ella no le costó mucho adaptarse, se sentía muy cómoda en ese lugar. De la mano de su enamorado sentía que nada podía pasar. Conoció a su suegra, y descubrió que se llevaban muy bien. Nada podía ser más perfecto. Pasaron días hermosos juntos. El solo hecho de despertarse abrasados, mirar al otro dormir y recibir ese amor incondicional era algo impagable. Pero como ellos ya esperaban, se iba a terminar en algún momento, la distancia iba a cobrar su parte de nuevo y los iba a separar sin la más mínima consideración.
Esa despedida fue muy dura cada vez era peor. Cuantos más días estaban juntos mas dolía extrañarse, mas difícil era la vida sin el otro a lado, sin un beso o un abraso de esos que reconfortan el alma y curan cualquier herida. A ella le destruía ver la tristeza pura reflejada en la mirada de su novio, no soportaba verlo sufrir y le rogaba que no llorara porque sino tampoco se iba a poder contener. El colectivo llego, ella se tuvo que subir después de un beso lleno de dolor. Él se quedo llorando en la terminal, ella lloro sola en el colectivo. No podían, no querían entender el por qué de todo eso.
                La distancia era muy traicionera, y les provocaba más que dolor. Muchas veces el extrañarse tanto los hacía pelear mucho, era muy difícil la rutina. Ella buscaba mantenerse ocupada todo el tiempo, a veces más de lo necesario…él se sentía muy solo. Las diferencias se presentaban firmes. Los celos eran un enemigo también. Aunque, en su medida, son tiernos, con la distancia como intermediaria se convierten en un calvario. Llorar era algo muy normal para ambos parecía que estaban mas sensibles que nunca. Pero se dieron cuenta que todos sus problemas nacían de un amor excesivo que sentían el uno por el otro, permanentemente se sentían solos, incomprendidos, con una sensación de injusticia inagotable. También aprendieron a superar esos conflictos, siempre teniendo presente lo bien que se sentían estando juntos. El secreto de una pareja perfecta no estaba en no pelear sino en poder superar esas situaciones juntos y salir adelante defendiendo lo que realmente les importaban. Eran muy distintos en muchas cosas, pero eso era lo que los hacía tan unidos, eran un complemento de ellos mismos, lo que uno no tenía el otro si, y lo que uno opinaba el otro lo respetaba a veces con un poco más de pesar que otras.
                Pasaron las fiestas, llego un nuevo año y trajo consigo un nuevo plan, uno mucho más prometedor y lleno de ilusión. Era la propuesta perfecta. Él la invitaba a pasar unos días de vacaciones con en la costa. Como siempre intentaron alargar ese plazo lo más posible. Era lo mejor hasta ahora, casi 20 días juntos… impensable.
                Él vino a Rosario a buscarla, se quedo unos días y juntos partieron para Bs As. Los primeros días ahí fueron los más difíciles, ella tuvo muchas dudas aunque seguía convencida de que lo amaba. Cualquier razón estúpida era una pelea. Los enojos eran cotidianos. Pero se terminaban solucionando, cuando el orgullo de uno de los dos bajaba un poco el otro derrumba las barreras y todo volvía a estar bien. Sufrieron, lloraron, tuvieron miedo y las mayores alegrías juntos, y todo eso los hizo mucho más fuertes en lugar de debilitarlos. Al llegar el día de partir para la costa todo estaba muy bien, ya no volvieron a pelear tanto, se entendieron mejor.
Fueron las vacaciones más hermosas que vivieron los dos. El paisaje era perfecto para ese romanticismo, amaban caminar de la mano por la playa, ver la fuerza de las olas, reírse juntos y besarse al pie de la inmensidad del mar. Cada segundo parecía ser un sueño. Las noches ya no eran dolorosas y solitarias como cuando estaban separados…el tiempo pasaba muy rápido y ellos no querían desaprovecharlo.
Pusieron sus nombres en una pulsera, para nunca volver a sentirse solos, para leerlo cada vez que se extrañen y saber que el otro está igual, ansiando el momento del reencuentro, odiando la distancia, pensando en su amor….en su prometido. Y así los envolvió una promesa de amor eterno representado con el símbolo de un anillo que por ahora era solo eso una promesa que un día seria una realidad.
                Ellos estando juntos se sienten más fuertes que el mar mismo, el viento no puede derrumbarlos, y no hay arenas que puedan hacerlos caer…hoy hace casi  8 meses de esa primer mirada que unió sus destinos, casi 5 meses de ese noviazgo que promete mucho mas. Hoy en día ya no son ese chico despreocupado y testarudo, ni esa chica insegura y superficial, fueron aprendiendo juntos el uno del otro, endureciendo debilidades y cuidándose mutuamente, hoy en día no viven solo el momento sin importar el mañana, porque se tiene el uno al otro, y ahí están dos protagonistas más de una historia de amor que busca el éxito…planeando una vida juntos, con muchas metas y muchos sueños. Deseando con todo sus corazones que el tiempo acorte esa distancia torturadora que no los deja expresar la plenitud de este amor. Una historia de dos que puede derrumbar cualquier miedo, cualquier dificultad…una historia que no busca un final feliz, sino un transcurso feliz.